Pétalos de rosa ennegrecidos por el tiempo caen en madera, tinta roja seca recorre el flujo de mi pensamiento, dejando heridas mudas, acordes con los sonidos de un corazón roto por el viento de tu respiración, limpia como lágrimas y así vivo gritando al cielo y muero callando para mis adentros.
Nunca he llorado sin motivo, pero motivos suficientes da la vida para perder mi peso en fragmentos de alma que salen de mis ojos derretidos, aquí soy como un pasajero sin billete, no pinto nada, pero si paso desapercibido nadie me echará de este lugar, que no fue creado para mi mano, y desde aquí miro el horizonte de tus ojos, no puedo dormir con éstas páginas en mis manos con tinta derretida por el fuego que arde en mi interior, por ti, por ti, por ti juego y por ti pierdo, nada necesito que no seas tu, y solo tu diriges mi vida, que espera el invierno, cristalizado entre bloques fríos de odio.Adiós digo a aquellas bellas melodías en clave que me hacían sentir bien, ahora ni las siento, maldita rosa, estoy tan obligado a cuidarla, tan necesitado de ella que mi vida ya no importa, solo los pétalos que caen ennegrecidos por el tiempo.
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